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viernes, 31 de mayo de 2013

SQM sin barreras

Excelente trabajo de una compañera afectada, tanto por el corto como por el escrito que viene a continuación.


Los expertos llaman "los canarios de la mina" o los vigilantes de la vida a los afectados por la Sensibilidad Química Múltiple (SQM) porque con su gran sensibilidad avisan al resto de los seres donde está lo realmente dañino para todos.

El 100% de los ciudadanos occidentales estamos expuestos a contaminantes tóxicos persistentes y a una suma de radiación excesiva.

En EEUU, el porcentaje de enfermos de SQM diagnosticados llega al 2,5%. En España los últimos estudios hablan de alrededor de un 0,5%.

Más de un 15% de la población general presenta mecanismos de respuesta excesiva frente a algunos estímulos químicos o ambientales. En un 5% de casos estos procesos son claramente patológicos y superan la capacidad adaptativa del organismo.

La SQM es una pérdida de la tolerancia a "dosis bajas" de sustancias químicas tóxicas presentes en el medio ambiente y que habitualmente son "toleradas" por otras personas.

Los síntomas son muy diversos y afectan al sistema nervioso central, músculo-esquelético, piel, mucosas, ojos, cardiovascular, respiratorio, gastrointestinal, genitourinario,... Además, suelen solaparse con otras enfermedades, como el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) ,la Fibromialgia (FM) , el asma o las alergias.
Alemania fue el primer país en reconocer oficialmente esta enfermedad, seguida por Japón. También lo está en otros como Austria.

Estados Unidos y Canadá es donde más se ha investigado.

En mayo de 2009 la Universidad de Washington publicó una compilación con más de 100 estudios científicos Peer-reviewed (revisados por otros expertos de la misma disciplina) que demuestran la base fisiológica de la SQM.

En España no está reconocida oficialmente por lo que se le da totalmente la espalda a todos lo niveles.

El Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad publica un DOCUMENTO DE CONSENSO SOBRE SQM en 2011. Un año después es ratificado por la Mesa de Sanidad Interterritorial por unanimidad. ¿Cuándo llegarán los protocolos para consultas blancas y atención hospitalaria libre de tóxicos que han decretado en octubre de 2012?

Las enfermedades ambientales, que están causadas por múltiples agentes tóxicos y cuya incidencia no para de crecer, representan un reto para la medicina tradicional y una amenaza para los intereses de las industrias químicas, lo que obstaculiza su reconocimiento.

Ante la ignorancia, el desconocimiento y la incomprensión, muchos amigos, familiares, instituciones abandonan a los enfermos a su suerte. Con frecuencia creen que es un problema psicosomático y les tratan como enfermos imaginarios. Se repiten insistente y erróneamente casos de intento de psiquiatrización forzosa e incapacitación por desconocimiento de la realidad orgánica de la SQM en profundidad.

Los vecinos muchas veces se niegan a colaborar lo que supone una agresión clara constante al organismo de los afectados.

Serias limitaciones para la vida cotidiana. Grandes dificultades o imposibilidad de accesibilidad para: · Transporte público. · Lugares públicos de obligada asistencia: Consultas médicas, hospitales, juzgados, tramites administrativos,... · Servicios y lugares de todo tipo: Supermercados, tiendas, cines, restaurantes,... Aseos públicos. · Asfaltado y obras en la vía pública. Fumigaciones de calles, parques y jardines. · Caminar por la calle con muchas personas con perfumes y cigarros. · Visitas a familiares o amigos si no se han adaptado.

El afectado por SQM tiene necesidad de utilizar productos especiales en todas las ramas de la vida: aseo personal, limpieza doméstica, alimentación, etc., así como utilizar mascarilla, purificador de aire y otros aparatos que les permitan no recibir el 100% del impacto de los tóxicos que se encuentran en el ambiente.

Hay diferentes grados de sensibilidad y brotes que pueden variar por momentos, horas, días, épocas.

Estudios, incluso del gobierno de Japón, confirman que el aire de los hogares es de 5 a 8 veces más tóxico que el aire más contaminado de una gran ciudad. Y eso está en nuestra mano cambiarlo. El aire de lugares públicos, incluso de lugares fundamentales como centros de salud, hospitales o juzgados, pueden ser aún más tóxicos.

Las enfermedades ambientales no son las únicas afectadas por el exceso de radiación y tóxicos. También lo están otras: Esclerosis múltiple, parkinson, alzheimer, síndrome de fatiga crónica, fibromialgia, asma, cáncer, epoc, etc. Al final todos estamos o vamos a ser afectados en capacidades, salud y vida por el exceso tóxico y el masivo aumento de radiaciones en algún grado.


Para más información consultar con las asociaciones de afectados.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Encefalomielitis Miálgica / Síndrome de Fatiga Crónica


Aunque ya estaba diagnosticada, un estudio genético realizado hace poco me ha confirmado que padezco EM/SFC.
Como ya hice con la SQM, también quiero compartir información sobre la EM/SFC.
Interesante sobre todo para el que no conoce la enfermedad, para entender que no se trata de un simple cansancio.
                           
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"Encefalomielitis Miálgica" y "Síndrome de Fatiga Crónica" se usan indistintamente y nos referimos a esta enfermedad con el término "EM / SFC". El cuadro de expertos de consenso, seleccionado por Health Canada , estableció los criterios clínicos, y desarrolló un enfoque de diagnóstico y tratamiento integrador para la EM / SFC.


CLASIFICACIÓN

EM / SFC es una enfermedad orgánica fisiopatológica multisistémica adquirida que existe igual de forma esporádica o epidémica. La Encefalomielitis miálgica (G93.3 del ICD 10), que incluye el SFC, está clasificada como una enfermedad neurológica en la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La fatiga crónica no debe confundirse con la EM / SFC porque la "fatiga" de la EM / SFC representa el agotamiento fisiopatológico y sólo es uno entre muchos síntomas. Cada vez hay más evidencias de investigaciones que demuestran anomalías fisiológicas y bioquímicas que identifican la EM / SFC como un trastorno biológico y clínico diferenciado.


ETIOLOGÍA

La mayoría de los pacientes disfrutaba de un estilo de vida sano y activo antes del inicio de la EM / SFC. La importancia de la implicación viral está apoyada por frecuentes desencadenantes infecciosos. Niveles elevados de una gran variedad de patógenos intracelulares sugieren que una alteración en la respuesta del cuerpo ante las infecciones tiene un papel importante. La presencia de inmunocomplexes activados está apoyada por la activación de niveles altos de linfocitos T; la actividad celular reducida está sugerida por la baja citotoxicidad de las células asesinas naturales. En muchos casos hay hallazgos confirmados de disregularización bioquímica de la vía de defensa antiviral de la 25A sintetasa / ribonucleasa (RNasa L) en monocitos. Otros sucesos previos incluyen inmunización, anestésicos, lesiones físicas, exposición a contaminantes ambientales, químicos y metales pesados, y pocas veces a transfusiones de sangre. A menudo encontramos un deterioro rápido y dramático de la salud en casos de inicio agudo, en tanto que otros tienen un inicio gradual sin causa obvia. Además de causas infecciosas, puede considerarse una predisposición genética cuando hay más de un familiar afectado.


PREVALENCIA

Los estudios epidemiológicos indican un alto rango de prevalencia. Aunque, en una gran muestra de más de 28.000 estadounidenses adultos, 422 por 100.000 tenía EM / SFC, indicando que entre 125.000 y 150.000 canadienses adultos padecen EM / SFC. Es más habitual que el cáncer de pulmón y el SIDA. Esta enfermedad afecta a todas las edades, niños incluidos, a todos los grupos raciales / étnicos ya todos los estratos socioeconómicos. Se encuentra una mayor incidencia entre las mujeres. El volumen plasmático más bajo y una masa de células sanguíneas menor pueden ser factores contribuyentes en el complejo sintomático de la EM / SFC.


CURSO NATURAL

La EM / SFC es una enfermedad debilitante. En un estudio de evaluación de pronóstico, 5 de 6 estudios indicaron que 0% a 6% (el sexto estudio indicaba 12%) de adultos vuelven al nivel de actividad previo a la enfermedad. Las recaídas pueden ocurrir años después de la remisión. La degeneración progresiva de órganos vitales, particularmente el fallo cardíaco o pancreática, puede resultar en muerte, y el suicidio es un riesgo. El pronóstico para los niños y jóvenes es mucho mejor. La severidad sintomática es el mejor indicador de la afectación, pero el pronóstico exacto para un individuo concreto no puede darse con seguridad. Las anomalías objetivas posturales del agotamiento cardíaco se relacionan con la gravedad sintomática y el agotamiento reactivo.


DEFINICIÓN

Un paciente con EM / SFC cumplirá los criterios de fatiga, malestar y / o fatiga post-esfuerzo, disfunción del sueño y dolor, debe tener dos o más manifestaciones neurológicas / cognitivas y uno o más síntomas de dos de las categorías de manifestaciones autonómicas , neuroendocrinas e inmunes, y cumplir el ítem 7.

1. Fatiga: El paciente debe tener un grado significante de fatiga física y mental de comienzo nuevo, sin explicación, persistente o recurrente que reduce sustancialmente el nivel de actividades.

2. Malestar y / o fatiga post-esfuerzo: Hay una pérdida anormal del vigor físico y mental, rápida fatigabilidad muscular y cognitiva, malestar y / o fatiga y / o dolor post-esfuerzo y una tendencia a que los otros síntomas asociados empeoren dentro del conjunto de síntomas del paciente. Hay un período de recuperación patológicamente lento, usualmente 24 horas o más.

3. Trastorno del sueño: Existe un sueño no reparador y / o se presentan alteraciones de la cantidad o ritmos invertidos o caóticos de sueño diurno.

4. Dolor: Hay un grado significante de mialgias. Puede experimentarse dolor en los músculos y / o articulaciones ya menudo son de naturaleza generalizada y migratoria. A menudo se presentan significativos dolores de cabeza de un nuevo tipo, patrón o severidad .

5. Manifestaciones neurológicas / cognitivas: Dos o más de las siguientes dificultades deben estar presentes: confusión, deterioro de la concentración y de la consolidación de la memoria a corto plazo, desorientación, dificultades con el procesamiento de la información, catalogación y encuentro de palabras y alteraciones perceptuales y sensoriales - por ej. inestabilidad espacial y desorientación e incapacidad para enfocar la vista. Son comunes la ataxia, debilidad muscular y fasciculaciones. Pueden encontrarse fenómenos de sobrecarga: cognitiva, sensorial - por ej. fotofobia e hipersensibilidad al ruido y / o sobrecarga emocional, que puede llevar a periodos de "crash" y / o ansiedad.

6. Al menos un síntoma de dos de las siguientes categorías:

a. Manifestaciones autonómicas: intolerancia ortostática - Hipotensión Neuralmente Mediada (HNM), síndrome de taquicardia ortostática postural (POTS), hipotensión postural retardada; inestabilidad cefálica; palidez extrema; náusea y síndrome de colon irritable, frecuencia urinaria y disfunción de vejiga; palpitaciones con o sin arritmias cardíacas; disnea post-esfuerzo.

b. Manifestaciones neuroendocrinas: pérdida de la estabilidad termostática - temperatura corporal baja y con marcadas fluctuaciones diurnas, episodios de diaforesis (sudoración) , recurrentes sensaciones de fiebre y extremidades frías; intolerancia de las extremidades al frío y al calor; marcados cambios de peso, anorexia o apetito anormal; pérdida de adaptabilidad y empeoramiento de síntomas con el estrés.

c. Manifestaciones inmunes: nódulos linfáticos sensibles y / o dolorosos, dolor de garganta frecuente, síntomas similares a la gripe, malestar general, nuevas sensibilidades hacia alimentos, medicamentos y / o productos químicos.

7. La enfermedad persiste al menos seis meses: Suele comenzar distinguible, aunque puede ser gradual. El diagnóstico previo de sospecha puede ser posiblemente anterior. Tres meses es un tiempo apropiado para los niños.


Para ser incluidos, los síntomas deben haber comenzado o haberse alterado significativamente después del comienzo de esta enfermedad. Es improbable que un paciente sufra todos los síntomas de los criterios 5 y 6. Las alteraciones tienden a formar conjuntos de síntomas que pueden fluctuar y cambiar con el tiempo. Los niños a menudo tienen numerosos síntomas dominantes, pero el grado de severidad tiende a variar día a día. Una pequeña cantidad de pacientes no sufre dolor o disfunción del sueño, pero no les cuadra ningún otro diagnóstico excepto la EM / SFC. Puede considerarse el diagnóstico de la EM / SFC cuando este grupo tiene un inicio infeccioso. Algunos pacientes han estado enfermos por otras causas antes del comienzo de la EM / SFC y no tienen desencadenantes detectables cuando empiezan o tienen un comienzo más gradual o insidioso.


EXCLUSIONES

Excluir procesos de enfermedades activas que expliquen la mayoría de síntomas mayores de fatiga, alteración del sueño, dolor y disfunción cognitiva. Es esencial excluir ciertas enfermedades, que sería trágico pasar por alto:

enfermedad de Addison, síndrome de Cushing, hipotiroidismo, hipertiroidismo, deficiencia de hierro, otras formas tratables de anemia, síndrome de sobrecarga de hierro, diabetes mellitus y cáncer. También es esencial excluir trastornos del sueño tratables, como el síndrome de resistencia de vías superiores y apnea del sueño obstructiva o central; enfermedades reumatológicas como artritis reumatoides, lupus, polimiositis o polimialgia reumática; trastornos inmunes como el SIDA; enfermedades neurológicas, como la esclerosis múltiple (EM), Parkinsonismo, miastenia gravis y deficiencia de B12; enfermedades infecciosas como la tuberculosis, hepatitis crónica, enfermedad de Lyme, etc. trastornos psiquiátricos primarios y abuso de sustancias.

La exclusión de otros diagnósticos, que no pueden ser razonablemente excluidos con la historia clínica y el examen físico del paciente, se consigue con pruebas de laboratorio e imágenes. Si una situación médica excluyente está bajo control, el diagnóstico de EM / SFC puede plantearse si el paciente cumple los criterios.


ENTIDADES CO-MÓRBIDAS

Síndrome de Fibromialgia (FM), Síndrome de Dolor Miofascial (SMF), Síndrome de articulación Temporomandibular (STM), Síndrome de Colon Irritable (SCI), Cistitis Intersticial, Síndrome de Vejiga Irritable, Fenómeno de Raynaud, Prolapso de la Válvula Mitral, depresión, Migraña, Alergias, Intolerancia Química Múltiple (IQM), tiroiditis de Hashimoto, Síndrome Sicco, etc.


Estas entidades co-mórbidas podrían ocurrir conjuntamente con la EM / SFC. Otros, como la Vejiga Irritable, pueden preceder en años al desarrollo de la EM / SFC, pero asociarse después con ella. Es así también con la migraña y la depresión. Su asociación está por lo tanto, más libre que entre los síntomas dentro del síndrome. El EM / SFC y la FM menudo sintonizan muy íntimamente y deben ser consideradas como "síndromes solapantes".


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GRADOS DE FATIGA

Tras años de experiencia con enfermos de SFC, el doctor Joaquim Fernández-Solà, coordinador de la Unidad de Fatiga Crónica del Hospital Clinic de Barcelona (sistema público), ofreció una valoración de la fatiga en cuatro niveles, según el grado de repercusión en la calidad de vida y actividades cotidianas del enfermo.

Esta tabla es actualmente el referente para medir el nivel de severidad de la fatiga en el SFC.


GRADO 1 DE FATIGA (LEVE):

Permite al enfermo llevar una vida prácticamente normal, que no lo limita para las actividades laborales ni las de ocio.

La fatiga (o sea, "el malestar o fatiga post-esfuerzo superior a 24 horas") aparece cuando se requiere hacer un ejercicio o actividad que se sale de lo normal.

Puede hacerse más evidente si hay procesos que coexistan con ella (por ej., una enfermedad infecciosa intercurrente), o alguna circunstancia que altere el ritmo normal vital (por ej., no dormir bien durante una temporada seguida).

En general, la afectación sobre las actividades de la vida cotidiana es inferior al 20%, y el entorno del enfermo no nota esta sintomatología fácilmente.


GRADO 2 DE FATIGA (MEDIO):

Supone ya una interferencia más importante y más constante en la situación vital del enfermo.

Le cuesta realizar su actividad laboral.

A veces no puede acabar algunas tareas que había iniciado, o fracasa en algunos objetivos prefijados (por ej.: estudios o cursos de actualización).

Puede requerir bajas laborales episódicas.

Esta situación empeora aún más cuando coinciden enfermedades o situaciones concurrentes (infecciones, cambios de estado de ánimo, cambios estacionales).


En general limita las actividades de la vida cotidiana entre un 30-50%, y es detectado por el entorno del enfermo, que aprecia un cambio sustancial del paciente con respecto a la situación previa a la enfermedad.


GRADO 3 DE FATIGA (SEVERO):

Supone una importante y marcada repercusión sobre las actividades de la vida cotidiana. Invalida al enfermo para cualquier actividad que suponga cierto esfuerzo continuado.

El enfermo no puede trabajar.

Sólo puede hacer mínimas actividades de leve intensidad y transitoriamente.

Afecta a todos los ámbitos vitales (trabajo, ocio, vida sexual).

Suele mantenerse de manera constante, con agudizaciones durante las enfermedades concurrentes.

Afecta en más de un 50%.


GRADO 4 DE FATIGA (EXACERBACIONES):

Es una situación de agudización transitoria hasta el punto de que el paciente no puede moverse de la cama y precisa ayuda para las actividades básicas. No suele durar más de diez días.



FUENTES: Anti-Tòxics ; Mi estrella de mar

domingo, 18 de marzo de 2012

El peligro de usar productos con fragancia


 Universidad de Washington
26 de octubre de 2010


El dulce olor de ropa recién lavada puede contener una nota amarga. Los productos perfumados que se utilizan habitualmente - incluyendo aquellos que dicen ser "verdes" - emiten muchas sustancias químicas que no figuran en la etiqueta, incluyendo algunos que están clasificados como tóxicos.

Un estudio dirigido por la Universidad de Washington ha descubierto que 25 productos con fragancia de uso cotidiano emiten un promedio de 17 sustancias químicas cada uno. De las 133 sustancias químicas detectadas, casi una cuarta parte están clasificadas como tóxicas o peligrosas por, como mínimo, una ley federal. Solo una de las sustancias químicas estaba listada en la etiqueta del producto y solo dos se daban a conocer públicamente en la información adicional. El artículo se publica hoy online en la revista Environmental Impact Assessment Review (Evaluación de Impacto Medioambiental).

“Hemos analizado los productos más vendidos, y aproximadamente la mitad de ellos se autoproclaman como verdes, ecológicos o naturales” dijo la autora principal Anne Steinemann, profesora de Ingeniería civil y Medioambiental y Asuntos Públicos de la Universidad de Washington. “Sorprendentemente la emisión de sustancias químicas peligrosas no fueron significativamente diferentes en los productos “verdes” respecto a los demás.

Más de un tercio de los productos analizados emiten como mínimo una sustancia química clasificada como un probable cancerígeno por la U.S. Environmental Protection Agency (EPA - Agencia de Protección Medioambiental de EE.UU.), y para las cuales la EPA no establece ningún nivel seguro de exposición.

Los fabricantes no están obligados a revelar todos los ingredientes de los productos de limpieza, ambientadores o productos para el lavado de la ropa, todos ellos regulados por la Consumer Product Safety Commission (Comisión de Seguridad de los Productos de Consumo). Tampoco a los productos de higiene personal, regulados por la Food and Drug Administration (Administración de Alimentos y Medicamentos), se les requiere que enumerar los ingredientes que se utilizan como fragancias, a pesar que un único ingrediente declarado como “fragancia” en un producto puede ser una mezcla de hasta varios cientos de ingredientes, dijo Steinemann.

Steinemann y sus colegas han hecho de detectives de sustancias químicas para descubrir lo que emiten los productos con fragancia de uso común en los hogares, espacios públicos y lugares de trabajo. El estudio analizó ambientadores (incluyendo espráis, sólidos y aceites), productos de lavandería (detergentes, suavizantes para la ropa y hojas de suavizante para secadora), productos de higiene personal (jabones, gel para las manos, lociones, desodorantes y champús) y productos de limpieza (desinfectantes, limpiadores universales y detergente para platos). Todos ellos de marcas muy conocidas, con más de la mitad de sus productos dentro de los más vendidos en su categoría.

Los investigadores pusieron una muestra de cada uno de los productos en un recipiente de cristal cerrado a temperatura ambiente y posteriormente analizaron el aire del ambiente buscando compuestos orgánicos volátiles y pequeñas moléculas que se evaporan de la superficie del producto. Detectaron concentraciones de sustancias químicas que van de 100 microgramos por metro cúbico (el valor mínimo reportado) a más de 1,6 millones de microgramos por metro cúbico. Las emisiones más frecuentes fueron limoneno (un compuesto con aroma cítrico), alfa-pineno y beta-pineno (compuestos con aroma de pino), etanol y acetona (un solvente que se encuentran en el quitaesmaltes de uñas).

Todos los productos emitieron por lo menos una sustancia química clasificada como tóxica o peligrosa.

Once productos emitieron como mínimo una sustancia química clasificada como probable cancerígeno por la EPA. Estas incluyen acetaldehyde (acetaldehído), 1.4-dioxane (1,4-dioxano), formaldehyde (formaldehído) and methylene chloride (cloruro de metileno). El único producto químico que figuraba en la etiqueta del producto era el etanol, y la única sustancia adicional que figuraba en el informe de seguridad química, conocida como hoja de seguridad, fue 2-butoxyethanol (2-butoxietanol).

“De forma conjunta, los productos emiten más de 420 sustancias químicas, pero prácticamente ninguno de ellas se da a conocer a los consumidores, en ningún lugar”, dijo Steinemann. “Debido a que las formulaciones de los productos son confidenciales, no fue posible determinar si una sustancia química procedía de la base del producto, de la fragancia añadida al producto, o de ambos.”

En las tablas adjuntas figuran la todas las sustancias químicas emitidas por cada producto y las concentraciones asociadas, aunque no se revelan la marca de los productos. “No queremos dar a la gente la impresión de que si hemos informado sobre el producto "A" y ellos compran el "B", están a salvo", dijo Steinemann. "Hemos encontrado sustancias químicas potencialmente peligrosas en todos los productos con fragancia que hemos probado.”

El estudio establece la presencia de diversas sustancias químicas, pero no hace afirmaciones sobre los posibles efectos en la salud. Dos encuestas nacionales publicadas por Steinemann y un colega en 2009 encontraron que aproximadamente el 20 por ciento de la población declaró efectos adversos para la salud provocados por los ambientadores y cerca del 10 por ciento se quejó de los efectos adversos de los productos de lavado de la ropa. Entre los asmáticos, tales denuncias fueron aproximadamente dos veces más comunes.

La ley Household Product Labeling (ley de etiquetado de productos del hogar), actualmente en revisión por el Senado de los EE.UU., quiere obligar a los fabricantes a listar todos los ingredientes en ambientadores, jabones, productos para el lavado de la ropa y otros productos de consumo. Steinemann dice que ella está interesada en las mezclas de fragancias, que se incluyen en la propuesta de ley de etiquetado, debido al potencial de exposición no deseada, o lo que ella llama "olores de segunda mano."

En cuanto a lo que los consumidores que quieren evitar los productos químicos deberían hacer mientras tanto, Steinemann sugiere el uso de opciones más sencillas, como la limpieza con vinagre y bicarbonato de sodio, la apertura de ventanas para la ventilación y el uso de productos sin ningún tipo de fragancia.

"En los dos últimos años, he recibido más de 1.000 e-mails, mensajes y llamadas telefónicas de gente que dice:" Gracias por hacer esta investigación, estos productos me hacen enfermar y ahora puedo empezar a comprender el por qué”, dijo Steinemann.



FUENTE: No Fun

lunes, 12 de marzo de 2012

Qué es la Sensibilidad Química Múltiple



Como ya aclaro en Sobre el Blog, este Blog no es especialista en nada, y lo único que pretendo es compartir.

Sí creo importante que se sepa qué es la Sensibilidad Química Múltiple y como no me veo capaz de hacerlo ni explicarlo mejor, simplemente copio la entrada de Eva Caballé. 

(Gràcies, Eva i David per l'ajuda que m'heu ofert)



¿Qué es la Sensibilidad Química Múltiple?

La Sensibilidad Química Múltiple (SQM) es una enfermedad adquirida, crónica y no psicológica, que manifiesta síntomas en múltiples sistemas orgánicos como respuesta a una mínima exposición a múltiples compuestos químicamente no relacionados, tan habituales e innecesarios como los perfumes, los ambientadores o el suavizante para la ropa.

Los síntomas, que son crónicos y se agudizan ante una crisis, incluyen fatiga y trastornos respiratorios, digestivos, cardiovasculares, dermatológicos y neuropsicológicos, entre otros.

La SQM es un síndrome con 4 grados de severidad, que marcan diferentes niveles de incapacitación y aislamiento.

Es importante remarcar que la SQM no es una alergia.

Es una enfermedad que se conoce desde los años 50, pero que a día de hoy aún no ha sido reconocida como tal por la Organización Mundial de la Salud (OMS), a pesar que existen más de 100 artículos científicos de investigación que sustentan la base fisiológica de la SQM, que el número de afectados aumenta de forma exponencial, cada vez en edades más tempranas, y que incluso el Parlamento Europeo la incluye dentro del número creciente de enfermedades vinculadas a factores medioambientales. Esta enfermedad emergente ya ha sido reconocida como enfermedad física en Alemania, Austria y Japón.


¿Cuál es el porcentaje de afectados?

En España no existen estudios, pero las estimaciones se sitúan entre el 0,5% y el 12% de la población, según el grado de afectación.

Para poner ejemplos de otros países donde existen estadísticas, según “Environmental Health Association of Québec” un 2,4% de la población de Canadá tiene SQM. Según el investigador Martin L. Pall, PhD, en EE.UU. se calcula que hay un 3,5% de la población con SQM severo.

Por lo tanto la SQM no es una enfermedad rara, ya que por definición lo son las que afectan a menos del 0,05% de la población. Es una enfermedad emergente y ocultada.

Los productos químicos ante los que reaccionan los enfermos de SQM son tóxicos y afectan a todas las personas. Los productos químicos están vinculados a enfermedades como cierto tipo de cáncer, el asma, las alergias, enfermedades autoinmunes y otras enfermedades de origen medioambiental.

¿Cómo podemos saber si estamos desarrollando SQM?

El síntoma más común es percibir como insoportables olores que antes no lo eran. Dejar de tolerar agentes químicos diversos, como los productos de limpieza, perfumes, humo del tabaco y ambientadores, etc.

Normalmente también se dejan de tolerar bebidas alcohólicas, alimentos con gluten o los lácteos y pueden aparecer intolerancias alimentarias y/o a medicamentos.

Frecuentemente también aparecen otras intolerancias ambientales: al calor, al frío, a la humedad, a los ruidos y vibraciones, a la exposición solar y a radiaciones electromagnéticas (ordenadores, líneas de alta tensión, teléfonos, antenas de telefonía móvil, microondas, etc.).

La SQM es la pérdida de tolerancia a la exposición a productos químicos en personas susceptibles, y puede desarrollarse de 2 formas: por una única exposición tóxica a una alta dosis o por exposiciones a dosis bajas reiteradas a lo largo de los años. En el segundo grupo se encuentra un número creciente de personas con Fibromialgia y/o Síndrome de Fatiga Crónica que al cabo de los años acaban desarrollando SQM.

¿Cómo se diagnostica la SQM?

El diagnóstico es clínico, es decir, se basa en una serie de síntomas que presentan los afectados. No existe ninguna prueba analítica ni ninguna exploración específica que permita confirmar el diagnóstico y se deben realizar exploraciones para descartar otras enfermedades.

Para el diagnóstico se utiliza el cuestionario QEESI que mide las intolerancias ambientales y no ambientales, las exposiciones encubiertas y cuantifica su gravedad y las repercusiones sobre las actividades de la vida diaria.

Hay 6 criterios diagnósticos aceptados por la mayoría de los investigadores:

  1. La enfermedad es crónica.
  2. Los síntomas se reproducen al repetir la exposición al agente.
  3. Los síntomas se presentan ante exposiciones a muy baja concentración.
  4. Los síntomas mejoran o desaparecen cuando se eliminan las sustancias químicas desencadenantes.
  5. Los síntomas aparecen frente a múltiples agentes químicos, sin relación entre ellos.
  6. Están afectados múltiples órganos del cuerpo.

Cuando tienes SQM y te expones a un agente químico automáticamente se desencadenan una serie de síntomas como ahogo, irritación de las mucosas y de las vías respiratorias, taquicardias, dolor de cabeza, confusión mental, mareos, náuseas, diarrea, fatiga extrema y/o dolor, que no mejoran hasta dejar de estar en contacto con el desencadenante. Una vez evitado el desencadenante, los síntomas pueden durar días o incluso semanas.


¿Cuál es el tratamiento para la SQM?

Al no conocerse exactamente las bases fisiopatológicas de este síndrome, tampoco existe ningún tratamiento específico. Pero sí que existen tratamientos para mejorar y controlar la SQM (saunas, suplementos nutricionales, homeopatía, etc.), por lo que es muy importante que nos pongamos en manos de un médico especialista para que estudie nuestro caso a fondo, ya que cada enfermo es diferente, según su genética, las patologías asociadas y el grado de SQM que tenga.

Además del tratamiento, es muy importante hacer Control Ambiental, es decir, evitar al máximo la exposición y contacto con substancias tóxicas de todo tipo y químicos en general. Pero a pesar de ello, el cuadro es crónico y puede reducir de forma importante la calidad de vida de los afectados.

El Control Ambiental consiste en evitar los productos a los cuales se sea hipersensible, evitar ambientes húmedos y evitar la exposición a ambientes irritantes (gases, humos). Para ello es necesario cambiar los productos de limpieza e higiene convencionales por otros ecológicos sin perfume, comer alimentos ecológicos (eliminar los que no toleremos) utilizando utensilios de cocina que no sean tóxicos, beber y asearnos con agua filtrada, utilizar mascarillas de carbón activo cuando nos tengamos que exponer a ambientes tóxicos, utilizar purificadores de aire, utilizar ropa de tejidos orgánicos con tintes ecológicos, reducir nuestra exposición a los campos electromagnéticos y en general eliminar todo lo que nos produzca sintomatología (muebles, cosméticos, etc.). A veces es necesario reformar la vivienda o incluso cambiar de domicilio.

El control ambiental beneficia al enfermo de SQM y a toda su familia y en otros países está recomendado para personas con alergias y/o asma. También está recomendado para enfermos de Síndrome de Fatiga Crónica y/o Fibromialgia. Además, según demuestra un reciente estudio de la Universidad de Washington, los productos de uso cuotidiano con fragancia, tanto tradicionales como ecológicos, emiten sustancias químicas no declaradas en sus ingredientes, varias de ellas clasificadas como tóxicas o peligrosas, y por lo tanto recomienda evitarlos.

Guía de Control Ambiental en este enlace.

La hospitalización de las personas con SQM debe planificarse cuidadosamente, por lo que se puede facilitar al hospital las Directrices sobre Sensibilidad Química Múltiple para hospitales elaborado por el gobierno de Australia Meridional para que sirva de guía para planificar el ingreso y tratamiento del afectado.

Evidencia científica

En septiembre de 2008 se publicó en la revista Journal of Nutritional & Environmental Medicine el estudio hecho por Goudsmit y Howes titulado “Is multiple chemical sensitivity a learned response? A critical evaluation of provocation studies” (¿Es la Sensibilidad Química Múltiple una reacción aprendida? Una evaluación crítica de los estudios de provocación), estudio que demostraba que la SQM no es una enfermedad psicológica y que su origen está ligado a las sustancias químicas.

En mayo de 2009 las profesoras Anne C. Steinemann y Amy L. Davis de la Universidad de Washington publicaron una compilación con más de 100 estudios científicos Peer-reviewed (revisados por otros expertos de la misma disciplina) que demuestran la base fisiológica de la SQM.

Posteriormente se han publicado 2 estudios muy importantes:

En octubre de 2009 se publicó en Journal of the Neurological Sciences un estudio hecho en el Hospital Vall Hebrón de Barcelona titulado “Brain dysfunction in Multiple Chemical Sensitivity” (Disfunción Cerebral en la Sensibilidad Química Múltiple).

Y a finales de abril de 2010 se ha publicado el estudio del IDI Institute de Roma "Definición biológica de la Sensibilidad Química Múltiple a partir del estado redox y del perfil de las citocinas y no de los polimorfismos de las enzimas metabolizadoras de los xenobióticos" en Toxicology and Applied Pharmacology – Elsevier.

También el año pasado “General and Applied Toxicology, 3rd Edition” publicó un capítulo sobre SQM del investigador Martin L. Pall titulado “Multiple Chemical Sensitivity: Toxicological Questions and Mechanisms” (Sensibilidad Química Múltiple: Preguntas y Mecanismos Toxicológicos.

FUENTE: No Fun