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jueves, 16 de mayo de 2013

SQM Vs SQM


Esto lo escribí unos días antes de empezar este Blog. De hecho, fue lo que me animó a empezarlo...


Te duchas con tu gel favorito...
Te lavas el pelo, le pones crema suavizante, fijación...
Te hidratas con, seguramente, más de una crema...
Te maquillas...
Te pones tu colonia...
Te vistes con tu ropa preferida...
Sales a la calle a trabajar o de compras. Entras en todas las tiendas que te gustan...
En casa, limpias el baño, la cocina, los cristales, lavas tu ropa...
Comes lo que te gusta, en casa o fuera...
Quedas con tu familia y amigos...
Lees...

En definitiva, haces la vida normal que hace todo el mundo. Sabes cómo hacerlo y dónde encontrar lo que necesitas. De hecho, todo lo anuncian por la tele. Solo tienes que ver la publicidad para saber qué ropa ponerte, qué colonia usar, qué comer o con qué limpiar tu casa.

Pero un día te levantas y no puedes ducharte con tu gel favorito, ni lavarte el pelo, ni hidratarte con las cremas que conoces, ni maquillarte, ni mucho menos ponerte tu colonia, por que si no sientes que te mueres.
Ni siquiera puedes abrir tu armario para ponerte tu ropa preferida por que te ahogas.
No puedes limpiar tu casa con lo que te venden en la tele, por que entonces sí que te ahogas y te mueres, directamente, las dos.
Tienes que dejar de ir a trabajar y de compras, por que todo el mundo usa lo que le venden y que tú también usabas.
Ya no puedes comer lo que te gusta, por que todo te sienta mal...y menos fuera de casa por la razón anterior.
Por la misma razón, no quedas con tu familia y amigos.
Y descubres que hasta algo tan simple, cotidiano y placentero como leer, tampoco puedes hacerlo por que la tinta del libro, periódico, revista, carta,etc...es irrespirable.

Y el mundo que conoces se viene abajo. Nada te sirve. Todo lo que conoces a ti no te funciona. Todo lo que te venden a ti te mata.

Y un día te dicen lo que tienes: SQM = Sensibilidad Química Múltiple.

Y empieza una vida nueva.

Tienes que aprenderlo todo de nuevo, investigar por tu cuenta y buscar alternativas a todo lo que estabas acostumbrado a usar. Y llega un día en que:

Te duchas con tu jabón favorito, ese natural, sin aroma, que no anuncian por la tele, y que sí que cuida de verdad tu piel.
Te lavas el pelo con un champú tan simple que hace que tu pelo quede tan bien que no necesitas nada más.
Te hidratas con manteka de karité o aceite de sésamo.
Colonia...para qué? Para disimular tu olor natural, quizás?
Te pones tu ropa lavada con ecobolas y bicarbonato y que no huele a nada....Lo limpio no huele. Ni bien ni mal.
Limpias tu casa con agua, bicarbonato y limón, y como mucho, algún producto ecológico sin aroma.
Comes comida biológica, que cada día te sienta mejor.
Si antes deborabas libros, ahora sólo lees los que realmente son importantes para ti, despacito, por que  no puedes estar mucho rato, pero disfrutando.
Y los amigos y la familia con los que quedas, son los que están dispuestos a cambiar su mundo, igual que tú, aunque sólo sea por unas horas.

Y piensas que sí, todo tu mundo ha cambiado, pero, para peor?

Externamente, quizás sí. Tienes muchas limitaciones. Físicamente te puedes sentir muy, muy mal, pero con todo lo que se ha ido eliminando de tu mundo, puedes decir sin equivocarte que,

SQM = Solo Queda lo Mejor.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Cuidar del medio ambiente empieza dentro de casa



Hace unos días, un conocido meteorólogo catalán, en un conocido programa de la televisión catalana, nos explicaba la virtudes de llevar algunos residuos caseros a los puntos verdes de recogida, todo por el bien del medio ambiente.
Hasta ahí todo correcto. En casa hace años que reciclamos todo y, con la cantidad de residuos que generamos todos, creo que es absolutamente imprescindible hacerlo.

Mi indignación llegó cuando comentó la importancia superlativa de llevar a estos puntos los fluorescentes y las bombillas de bajo consumo debido a su extremada toxicidad al estar llenas de vapor de mercurio.
No sentí indignación por el hecho de tener que llevarlas a los puntos verdes, si no por que parece que solo hay preocupación por el medio ambiente y nos olvidamos de las personas.

Vamos a ver...si estos sistemas de iluminación son tan peligrosos, ¿por qué permiten que los tengamos dentro de casa? Se supone que sólo son peligrosos si se rompen. Nos han hecho deshacernos de los termómetros de mercurio, cuando al romperse quedaban esas bolitas de mercurio, tóxicas, sí, y mucho, pero, ¿no lo es más que se rompa una bombilla y respires ese vapor de mercurio? ¿Alguien sabe que si se rompe una de esas bombillas hay que ventilar muy bien la vivienda? ¿Cuántos termómetros teníamos en casa antes de que los retiraran? Uno o dos, a lo sumo. Pero,¿cuántas bombillas tenemos? A qué viene este interés por imponernos usar este tipo de iluminación? ¿Simplemente por que consumen menos? ¿Otra vez priva la economía a la salud?

Desde que se me cayó la venda y veo el mundo tal como es y no como nos lo quieren vender (que, en venta, que yo sepa, no está) tengo muy claro que el medio ambiente no se puede cuidar mientras no nos cuidemos a nosotros mismos.
No se puede dejar de contaminar el medio ambiente mientras nos contaminemos desde dentro de nuestras casas.

Gandhi decía que cualquier cambio que quieras ver en el mundo debe empezar en ti.

Siempre nos empeñamos en cambiar el mundo pero nosotros queremos seguir igual.

Con los millones de personas que somos, si todos desde casa utilizáramos productos respetuosos con "nosotros mismos", cuánto trabajo adelantado!

Por que no hay que olvidar nunca que todo es uno y que lo que nos hacemos a nosotros mismos se lo hacemos a los demás y, por supuesto, a nuestro planeta.

viernes, 13 de julio de 2012

Hace un año


Hoy hace un año que me confirmaron mis sospechas.
Hoy hace un año que mi vida dejó de ser la que era.

Es curioso cómo cambian las cosas de un momento para otro, de tener sólo una sospecha a tener una confirmación. Mientras sólo tienes la sospecha, es como si todavía pudieras dar marcha atrás, tienes la esperanza de que durante el día que empiezas ya no te afecte todo, que todo vuelva a ser como antes y solo haya sido una sensibilización temporal, pero en cuanto te dan un diagnóstico todo tu mundo se viene abajo.

Por un lado me sentí aliviada de saber que todo lo que me pasaba desde hacía muchos años tenía una explicación, como el no haber podido ponerme una colonia sin sentir náuseas, maquillarme o ponerme unos pendientes sin que me picara todo, tomar cualquier medicamento sin que me provocara cualquier reacción inesperada o, más recientemente, la anemia que no había forma de solucionar, las intolerancias a prácticamente todo lo que comía que me provocaban terribles dolores de barriga que a veces hacían que me desmayara, esa tos que me entraba por que sí, sobre todo cuando comía o me estiraba a descansar en que parecía que me iba a morir ahogada y que ahora sé que eran espasmos esofágicos, o la pérdida de equilibrio y de memoria que no entendía y que notaba que empezaban a afectar mis clases de Qi Gong aunque intentaba disimularlo.

De hecho, hasta prácticamente un par de meses antes del diagnóstico no hablé con nadie de mis sospechas, con la esperanza de que todo pasara. Pero viendo que todo iba a más y que necesitaba cambiar mis hábitos, se me hizo imprescindible contarlo a mi familia. Me daba miedo cómo reaccionarían ya que empezar a hacer control ambiental no es fácil y más basándonos sólo en sospechas de padecer una supuesta SQM. Miedos infundados, ya que en un mes teníamos prácticamente todo hecho, tanto en casa, como en casa de mis padres.

Al resto de familia y amigos lo conté tres días después del diagnóstico. Tres días que pasé encerrada en casa llorando, intentando asimilar lo que se me venia encima y si sería capaz de soportarlo.
Durante esos tres días pasé la mayor parte de mi duelo. El resto se ha ido asentando poco a poco durante el transcurso del año.

Comenzar a hacer el control ambiental, con prisas, encontrándote mal por que hay que remover muchas cosas, fue duro, ya que vivía en una crisis continua, y conforme iba eliminando lo que me afectaba iban apareciendo cosas nuevas. Qué miedo da eso! Para mí era imprescindible sustituir todo lo que me afectaba por cosas que no lo hicieran pero cuando empiezas a descubrir que cosas aparentemente inocuas empiezan a hacerte daño y tienes la sensación de que cada vez vas a peor sin entender nada, es desconcertante.
Por suerte, el día en que me dieron el diagnóstico, mi médico me tranquilizó y....me felicitó! Lo que me estaba pasando era completamente normal y era el resultado de hacer un muy buen control ambiental. Se llama desenmascaramiento. Simplemente el cerebro empieza a notar lo que antes pasaba desapercibido por la gran saturación de tóxicos pero que aún así me afectaba. Al ir eliminando, el cerebro es capaz de "avisarte" de lo que te afecta y poder poner remedio.

El segundo paso en el control ambiental fue la comida. Sustituir TODA la comida normal por biológica. Añadido al hecho de que ya llevaba un año sin comer ni gluten, ni lactosa, ni azúcar, ni carne. Pude hacer la dieta hipotóxica....durísima. Me quedé en 38 k. Pero mereció la pena el sacrificio ya que conseguí averiguar qué es lo que tolero y qué no. Poco a poco voy tolerando más alimentos...con cuentagotas, eso sí.

Una vez completado el control ambiental, poco a poco empecé a encontrarme mejor. A encontrarme normal...dentro de mi casa. Empezaron a haber días en que me sentía curada....hasta que salía al patio y olía la ropa tendida de los vecinos, o salía a la calle y me cruzaba con alguien con colonia, o venía alguien a casa (sin colonia) pero la ropa le olía a detergente y a suavizante y crisis al canto otra vez.
Ahora mismo, no dejo entrar en casa a nadie que no haga control estricto, ya que no es solo el momento que están en casa, si no las horas o días que queda el olor y que me va afectando, incluso teniendo el purificador de aire, que se hace imprescindible para imprevistos o para los días en que no se puede ni ventilar. Así que los únicos que pueden venir a visitarme son mis padres. Y su casa es la única que puedo visitar.

Paso imprescindible y duro para no caer en crisis (y que tampoco es garantía de ello) : la mascarilla. Parte del llanto de los tres primeros días después del diagnóstico fue por su causa. Me negaba a salir a la calle con mascarilla. Me moría de vergüenza. Muchas veces no me la ponía : "creo que aguanto", me decía...y luego a apechugar con las consecuencias. Hasta que un día me dije que no podía pedir a los demás que hicieran el control ambiental o que no vinieran a casa si luego yo no era consecuente. También pensé que quien lleva muletas, o una escayola, o va en silla de ruedas, no lo hacen por gusto, si no por necesidad. Pues igual que yo. Los primeros días no hacía más que sudar y estaba deseando llegar a casa. Los primeros días....duró poco. Qué bueno poder estar más rato en los sitios y llegar bien a casa! Los demás pueden ya mirarme lo que quieran y decir lo que les apetezca. También es cierto que nunca he oído ningún comentario desagradable. Por que parece que por que vayas con mascarilla y gafas de sol (por la fotosensibilidad) ni veas ni oigas...

Van pasando los días, te vas adaptando a todos los cambios, vas aceptando que ya no puedes hacer muchas, muchísimas cosas, pero lo más difícil de entender es ver cómo la gente empieza a desaparecer.
Hubiesen desaparecido igual si hubiese tenido un accidente de coche o si me hubiesen diagnosticado un cáncer? No lo creo. Simplemente por que sus vidas no se verían afectadas. En este caso, para acercarse a mí hay que cambiar unos hábitos, unos hábitos que dejan al descubierto lo insalubres que son. Se hacen conscientes de una verdad muy incómoda.
Y esta enfermedad deja muy clara una cosa, y es que sólo puedo estar con quien realmente quiere estar conmigo.
Y esa es una de las cosas buenas de la enfermedad, ya que, aún siendo una enfermedad muy dura, purifica tu vida en todos los sentidos, ya que mpiezas por hacer desparecer los tóxicos ambientales y acaban desapareciendo por sí solas las relaciones tóxicas.
Es sorprendente ver cómo personas que pensabas que siempre estarían ahí ya no están, cómo otras que no te esperabas para nada sí lo están o cómo otras que pensabas que ya no estaban, reaparecen.
Pero, mal que pese, así es el fluir de la vida. Malo sería que no hubiera movimiento. Y,estén o no estén, todas y cada una de las personas que han pasado por mi vida son importantes para mí, ya que seguro nos hemos aportado algo mutuamente.

Y qué decir de las nuevas amistades? Esas personas que están como tú, que ya han pasado por el desenmascaramiento, por el trauma de la mascarilla, por el alejamiento de las personas que eran importantes para ellas, por las crisis, por los síntomas nuevos que aparecen y que no entiendes, por las dudas, y ahí están para ayudarte y apoyarte y tranquilizarte.
Y ves que tú también puedes hacer lo mismo por las personas que empiezan y la vida empieza a tener sentido otra vez.
Desconozco si personas con otras enfermedades llegan a unirse de esta manera. Quizás por ser la nuestra una enfermedad bastante desconocida e incomprendida que necesitamos del apoyo entre nosotros.

En resumen, puedo decir que ha sido un año duro pero muy enriquecedor y que si se lleva un buen control ambiental se puede mejorar mucho (que no curar). Para poder curarnos, primero se tiene que curar el mundo.
Utopía? Pues sí.
Ya lo decía Krishnamurti : "No es saludable estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma".
Por supuesto que él lo decía en otro sentido, pero entiendo que es perfectamente válido para mi situación y la de cerca de 400.000 personas enfermas de SQM solo en España. Y hay quien sigue empeñándose en decir que es una enfermedad rara y minoritaria. Digamos que más bien silenciada. Si la mayoría de la gente que te rodea no está dispuesta a cambiar aún sabiendo que es por su bien, cómo van a hacerlo los que tienen grandes beneficios económicos?

No puedo terminar esta entrada sin dar las gracias a todas las personas que siguen ahí, aunque sea a distancia, familia, amigos, alumnos y unas poquitas compañeras de fatigas con las que mantenemos esas laaargas conversaciones telefónicas que nos dejan cao por un buen rato pero...qué buenas son mientras duran. Gracias, chicas!

Pero sobre todo, tengo que dar las gracias a las personas que me han acompañado desde el principio, que me han creído sin entender, que han buscado soluciones para hacer mi vida más fácil, que son lo únicos que saben lo que es pasar una crisis si haber tenido que vivirla en carne propia...

A mi hermano Jordi y mi cuñada Alba, por que hacen control ambiental para ellos mismos, por que sí, con lo que eso supone...a Carmen Carratalà, por que es la única persona que sin ser de la familia, para mí ya lo es...y sobre todo, a mis padres, mi marido y mis dos hijos, por que sin ellos mi vida no tendría ningún sentido.

OS QUIERO!!!!!